Gazpacho de sandía y tomate con
aceite de albahaca
Frío, dulce y ácido a la vez. Un plato que no se cocina, se espera: entra en la nevera y sale convertido en la respuesta perfecta a un mediodía de calor. Sin gluten, sin lácteos, sin huevo, sin frutos secos ni soja.
Hay una hora del día de verano en la que cocinar con fuego parece un despropósito. Es entonces cuando conviene recordar que no todo lo que sabe bien necesita calor: a veces basta una batidora, una nevera y algo de paciencia.
El gazpacho tradicional se apoya en el pan para dar cuerpo. Aquí ese papel lo cumple la sandía, que además aporta un dulzor natural que suaviza la acidez del tomate sin necesidad de azúcar añadido. El resultado es una crema fría con más matices de los que su sencillez aparente sugiere: dulce, ácida, herbácea y, gracias a los picatostes, también crujiente.
Comer para refrescarse
Según la Fundación Española de la Nutrición, la sandía está compuesta en torno a un 95 % por agua, lo que la convierte en una de las frutas con mayor poder hidratante que existen. Combinada con el tomate, rico en licopeno, y un chorro generoso de aceite de oliva, esta crema fría se convierte en algo más que un capricho de temporada: es una forma sencilla de reponer líquidos sin renunciar al placer de sentarse a comer algo con textura y carácter.
Nota
Cuanto más tiempo reposa este gazpacho en la nevera, mejor sabe. La prisa no ayuda aquí: dos o tres horas de frío hacen que los sabores se asienten y se entiendan entre ellos.
La receta
Receta Kumera
Ingredientes
- 500 g de sandía sin semillas, en dados
- 400 g de tomate maduro
- 1/2 pepino y 1/2 pimiento rojo
- 1 diente de ajo pequeño
- 2 cucharadas de vinagre de jerez
- 80 ml de aceite de oliva virgen extra para la crema
- Un puñado grande de hojas de albahaca fresca (unos 20 g)
- 60 ml de aceite de oliva virgen extra suave, para el aceite de albahaca
- 2 rebanadas de pan /psn sin gluten, en dados, y sal
Elaboración
Triturar la sandía, el tomate, el pepino, el pimiento y el ajo junto al vinagre y una pizca de sal, hasta obtener una crema fina.
Con la batidora aún en marcha, añadir el aceite de oliva en un hilo fino para que la crema emulsione y quede sedosa. Pasar por un colador si se busca una textura más fina.
Guardar la crema en la nevera un mínimo de dos horas.
Preparar el aceite de albahaca: escaldar las hojas 10 segundos en agua hirviendo y pasarlas de inmediato a un bol con agua muy fría, para fijar el color. Secarlas bien con papel de cocina y triturarlas con los 60 ml de aceite de oliva hasta obtener una mezcla homogénea. Colar con un colador fino para que quede un aceite limpio y de un verde intenso.
Tostar los dados de pan /pan sin gluten en una sartén con un poco de aceite, hasta que queden dorados y crujientes por fuera.
Servir muy frío, con un hilo del aceite de albahaca sobre la superficie y los picatostes justo antes de llevarlo a la mesa, para que no pierdan el crujiente.
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En verano, la mejor cocina es la que no obliga a encender el fuego.
Un gazpacho frío no pide nada del cocinero, salvo un poco de tiempo por delante y ganas de esperar.
Lo demás lo pone la nevera.
Fuentes y referencias
- Fundación Española de la Nutrición (FEN), citada en Infobae. Sandía: propiedades, beneficios y contraindicaciones, 2025. infobae.com